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Red Internacional

La pobreza ha ido en aumento, pero esta toma solo un aspecto de la situación de negativa de derechos laborales a millones de trabajadores.

Viernes 26 de noviembre de 2021 | 13:11

Entre julio y septiembre, la población en pobreza laboral aumentó con una cifra a 40.7%, lo cual suma 52 millones, según el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El término pobreza laboral, utilizado por el Coneval, se refiere a los salarios mensuales o al porcentaje de ellos, que no alcanzan a las y los trabajadores que los perciben para cubrir la canasta alimentaria.

El salario ha ido degradándose por distintos factores, una cantidad significativa de trabajadores apenas tiene un ingreso de 3,967 mientras que los gastos de las familias trabajadoras ascienden a 15,799 con base a los datos emitidos por el INEGI.

El Coneval, por el contrario, reportó que hay un alto porcentaje de ingresos laborales por debajo al valor de la canasta básica, a la par de plantear que el ingreso laboral real promedio en el sector formal es de 6,390 pesos y 4,000 pesos en el sector informal.

Asimismo, indica que a dichos bajos salarios se suma una brecha salarial para las mujeres, pues mientras los varones ganan 6,916 pesos, las mujeres perciben 5,581 pesos, esto es, 1.2 veces menos. Y esta brecha también existe entre los ocupados en municipios indígenas cuyos ingresos se ubicaron en 3 mil 95 pesos, frente a los que no lo son que perciben 6 mil 720.99 pesos, respectivamente.

Otro de los datos señalados por la Coneval, es que hay estados en los que se concentra la pobreza laboral en Veracruz con 6.6%; Sinaloa con 6.1%, y Chiapas con 3.2%.

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¿Cuáles son las causas de la pobreza laboral?

El término pobreza laboral como lo utiliza la Coneval muestra solo un aspecto de la condición de vida de las y los trabajadores, se concentra en si el salario alcanza para cubrir la canasta básica, y si bien esto es importante, deja de lado que un grueso significativo no cuenta con seguridad social, ni prestaciones laborales, por lo que su salario neto le debe rendir para cubrir todas sus necesidades.

Lo anterior, se traduce en precarización laboral, pues mientras recibimos un salario que ni siquiera alcanza para comer, no contamos con plenos derechos.

La precarización laboral afecta a las familias trabajadoras, porque cuando se niega derecho a la vivienda, a la salud, a la seguridad social, a prestaciones como la guardería, entre otras, se niega no solo a lxs trabajadorxs mismos, sino a los integrantes de sus familias, hijes, padres y madres, e incluso abuelos, a la vez, el acceso a estos derechos que ni con los programas sociales se han podido garantizar.

Esto ha sido suficiente para cargar sobre nuestras espaldas la crisis, pues durante la pandemia la precarización se agudizó y sobre nosotros pesaron los despidos, las muertes y la degradación de las condiciones de vida. Ahora que continúa la pandemia, sin derechos nos obligan a acudir a nuestros centros de trabajo, obligándonos a asumir los riesgos y costos de la pandemia con nuestros bolsillos y la salud.

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Organicémonos contra la precarización laboral

La Coneval compara los ingresos de trabajadores formales e informales, pero no toma en cuenta sus similitudes que ambos se van enfrentando en mayor o menor medida a la negativa de acceso a derechos laborales como vivienda, salud, aguinaldo, prestaciones de guardería, transporte, entre otros.

Lo anterior, ha sido producto de la colaboración entre empresarios y el Estado para defender las ganancias y privilegios de estos grupos. En este aspecto, la burocracia sindical también colabora y es cómplice, pues con cada reforma laboral, negociación contractual, revisión al salario mínimo permite el avance y la precarización laboral, además de bajos salarios.

La pobreza laboral refleja que mientras se nos reduce el salario, los grandes empresarios ven incrementadas sus ganancias, pero con el fruto de nuestro trabajo. Esto es en esencia cómo funciona el sistema capitalista en que vivimos: de la explotación de millones de trabajadores, los grandes empresarios se apropian de las ganancias que son producidas con nuestro trabajo.

Por ello es necesaria la organización más amplia de lxs trabajadores codo a codo con las trabajadoras, pues no queremos salarios igual de miserables, sino salarios más justos. Es imprescindible la unidad de los precarizados con los sindicalizados y de esta organización es menester sea independiente del gobierno y de los partidos del régimen, para pelear por un aumento salarial de emergencia acorde a la inflación de los precios de la canasta básica, de la mano del aumento al presupuesto a salud, educación y demás derechos sociales, a través de impuestos a las grandes fortunas y el no pago de la deuda externa.




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