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Red Internacional

Después de cinco días de paro de labores, movilización y asambleas con docentes, estudiantes, las y los trabajadorxs lograron que las autoridades firmaran un acuerdo para resolver todas sus demandas. En esta nota te contamos algunas claves de su movimiento.

Viernes 20 de mayo | 16:53

1. Después de varios años de exigir que se resolvieran demandas que afectaban a trabajadoras y trabajadores por haberles negado la inscripción al programa de calidad y eficiencia, a lo que se suma también el despido y sanciones a algunxs trabajadorxs, otros problemas se fueron acumulando sin diálogo ni resolución por parte de las autoridades de la FCPyS cuya dirección está a cargo de Carola García Calderon.

Fue hasta el paro de labores que duró cinco días, luego de movilizaciones en ciudad universitaria que culminaron con el cierre de Rectoría el martes 17 y de Av. Insurgentes Sur junto a trabajadorxs del Instituto de Ciencias del Mar y Limnologia, así como de la Dirección General de Personal (DGP) que las autoridades de la facultad como de gobierno de la UNAM fueron sentados a resolver sus demandas, todas contenidas en su CCT.

Es así como resolvieron sus 9 demandas: reposición de vacaciones y vacaciones adicionales del personal de vigilancia del quinto y terciado turno; respeto a los usos y costumbres y a la aplicación de facilidades sindicales; cobertura de plazas; pago de programa de calidad y eficiencia y registro a quienes les fue impedido por la toma de políticas en enero de 2020; pagos por concepto de la cláusula 29 y 65; instalar mesa para la reinstalación de 4 trabadorxs y la absolución de sanciones a 3 trabadorxs; finalmente la no represión que implica dejar sin efecto las actas levantadas a la delegación sindical y a una trabajadora de base (8).

2. Sin duda el triunfo de los trabajadoras y trabajadorxs de la FCPyS es un piedra que golpea en un estanque lleno de contradicciones y conflictos como lo es la universidad, -situación agravada por la pandemia-, demuestra que luchar sí sirve.

Uno de los elementos más destacados fue la coordinación con otros trabajadorxs de otras dependencias que también desde hace unos meses se han movilizado por demandas muy similares. Hasta el momento sólo hubo resolución en la Facultad de Políticas, por lo que la organización conjunta será clave para que también sean resueltas del Instituto de Ciencias del Mar y de la DGP, e incluso ampliar la invitación a otras dependencias como al Instituto de Biología que hace meses denunciaba la privatización de la UNAM con el Pabellón de la Biodiversidad de Salim. Una Asamblea de Trabajadores Interdependencias sería un espacio clave para avanzar en reconocer los problemas que se se expresan a nivel local, que son comunes en varias dependencias y en una organización que luche como una sola fuerza frente al avance de las autoridades sobre el CCT.

3. Fortalecer el llamado que hicieron los trabajadores para organizarse en asamblea junto a estudiantes y docentes en la FCPyS resulta fundamental para romper la política de división que las autoridades a toda costa siempre han querido. “Divide y vencerás” dice la frase. Pues aún el presupuesto para los estudiantes de antropología no está resuelto, tampoco las demandas del profesorado que fue parte de la UNAM No Paga y porque seguramente en el diálogo conjunto se pueden ir reconociendo las problemáticas de cada sector para pensar resoluciones junto a las y los trabajadorxs.

También porque si bien las autoridades han firmado las resolución de las demandas, aún está por verse que en los hechos sean resueltas y porque ante cualquier medida de represión por organizarse quede sin efecto ante la organización de la comunidad. Esto porque no olvidamos que profesorxs fueron despedidos en la FCPyS luego de exigir mejores condiciones laborales el año pasado.

4. Un sentir antiburocrático en las movilizaciones es un eco que comienza a escucharse en el STUNAM. En las distintas asambleas que realizaron para acordar el plan de acción, algunas y algunos trabajadores fueron muy enfáticos en que el movimiento era su base y no las corrientes e incluso llamaron a los dirigentes tanto de la oposición como de la planilla roja a que no hicieran proselitismo con sus demandas.

Aún cuando es claro que dirigentes de una u otra corriente buscaron posicionarse en la cima del movimiento para adecuarlos a sus intereses y buscar ser los interlocutores con las autoridades, cuestión que no es más que su obligación, hubo trabajadorxs que llamaron a respetar a la base y su acción, y fueron ellxs quienes sostuvieron las guardias del paro, hablaron con sus compañerxs, se pusieron de acuerdo y se movilizaron.

En esto la determinación de la base a tomar las decisiones en asamblea resulta y resultará definitorio para identificar el oportunismo y cerrarle la puerta.

5. Después del cierre de la UNAM por dos años de pandemia, desde enero las cosas han comenzado a cambiar paulatinamente y aún la vuelta total en agosto de este año, genera incertidumbre pero también ganas de reocupar ciudad universitaria.

Escuchar en esta movilización que algunxs concidiamos en que “tenemos los mismos problemas” y que ante ellxs “la comunidad sí es indispensable, estudiantes, trabajadores y docentes, y no la burocracia dorada”, aún en pequeño es un importante síntoma ante una crisis educativa ampliada y profunda que tiene como fondo para los sectores, la defensa de la educación pública.




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