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Red Internacional

Fui padre y el DIF CDMX, que me tiene contratado de forma precarizada, me negó el derecho de acompañar adecuadamente el nacimiento de mi bebé. En la “ciudad de la igualdad” el discurso de cuidado a la familia es una farsa.

Martes 23 de octubre de 2018 | 19:35

Soy trabajador del DIF CDMX, de un protocolo que se llama Espacio SI (Sistema de Inclusión) que se constituyó para la prevención de la vida en la calle. Este proyecto dice tener como eje transversal el respeto, garantía y goce de los derechos humanos, además de la perspectiva de género.

Sin embargo ese discurso está muy lejos de ser realidad, las violaciones a derechos humanos inician con la forma de contratación de sus trabajadores, pues ninguno de nosotros tenemos derechos laborales, ni el más mínimo como seguridad social, a pesar de que trabajamos en zonas que se consideran focos rojos en la ciudad.

Hace siete meses me enteré que sería padre, la alegría me invadió, tanta conmoción y compromiso que implicaba esta nueva etapa, pero también las preocupaciones se hicieron presentes sobre todo por no tener un empleo estable que me permitiera tener la seguridad de garantizar las necesidades, incluso las más básicas de mi familia, sobre todo de esa pequeña que pronto llegaría a este mundo.

Cuando me enteré del embarazo de mi pareja y decidí asumir la paternidad no sabía todas las peleas que tendría que dar dentro de mi trabajo para el respeto a mis derechos más básicos.

En junio me despidieron injustamente, sin posibilidad de defenderme, mi coordinador del centro (Arturo Vallarta) y el coordinador de Espacio SI (Omar Ortega) me notificaron un un día antes de finalizar el mes que al siguiente no me renovarían contrato. No había ningún motivo comprobable para esa decisión, salvo que el proceso de ser padre me requeriría algunos permisos para las citas médicas del embarazo y el parto, y ese era un derecho que no estaban dispuestos a otorgar.

El 6 de agosto decidí realizar una acción para demandar públicamente mi reinstalación ante el jefe de gobierno, denunciando los despidos injustificados y el acoso laboral en mi centro de trabajo. Mis compañeros despedidos y yo conquistamos la recontratación, sin ceder a las presiones que nos quería imponer el Gobierno de la Ciudad acerca de que para contratarnos tenían que despedir a otros trabajadores, es decir volver a violar los derechos humanos.

Fuimos reincorporados y las condiciones de acoso laboral lejos de cambiar se agudizaron. Aún en estas condiciones no pensé que la insensibilidad y la violación a derechos humanos pudieran llegar a este nivel.

Mi frustración ante la violación de mis derechos por el nacimiento de mi bebé

Hace unos días la cesárea para el nacimiento de mi bebé se programó, fue un embarazo complicado y el nacimiento necesitaba atenciones especiales. Entre la consternación trate de cumplir con mi trabajo lo mejor posible, pues a mí me mueve la gente para y con la que trabajamos.

Cuando la fecha del nacimiento se acercó fui con mis coordinadores (Arturo Vallarta y José Luis Saldierna Valdéz) para que me dieran algunos días para asistir a la cesárea y estar hasta la salida del hospital de mi compañera y mi hermosa bebé.

La Ley Federal del Trabajo (LFT) establece que los padres tienen derecho a cinco días de licencia por paternidad. Yo ni siquiera pedía ese derecho completo.

Cuál sería mi sorpresa, la institución que se dice defender la familia y los derechos humanos me negaría este derecho tan elemental. La respuesta fue que solo me podía tomar un día y lo tenía que reponer en un sábado, fuera de mi horario.

El día del nacimiento mis coordinadores me estuvieron llamando o escribiendo continuamente solicitando tareas laborales, mientras yo solo quería y podía pensar en mi hija y el bienestar de mi pareja.

Al siguiente día el enojo me invadió cuando no pude realizar la visita en el hospital a mi pareja pues amenazaba mi trabajo, como me inundaban las ganas de conocer a mi pequeña y saber que estaba bien, me había tenido que ausentar durante la mañana del trabajo sin el permiso para hacerlo.

No podía creer que hubiera tan poca sensibilidad y comprensión del momento que estaba viviendo por parte del DIF CDMX, un momento que tendría que haber sido únicamente felicidad con mi nueva familia se vio manchado por las violaciones a mis derechos. Nosotros damos todo el tiempo cursos de derechos humanos y perspectiva de género, donde planteamos la importancia de que los padres asuman responsabilidad equitativa en la crianza y las labores domésticas, que lastima que claramente para quienes dirigen el DIF solo es un discurso.

Esta solo es una muestra de las situaciones que las y los trabajadores vivimos todos los días y que están amparadas en nuestra falta de derechos laborales, en la que la mayoría de los y trabajadores no solo del DIF sino de todas las dependencias del gobierno de la Ciudad estamos.




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