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Red Internacional

Frente al anuncio del gobierno del regreso a clases al 100%, docentes del estado de Yucatán, así como de otros estados, exigen el refuerzo de la vacuna Cansino a seis meses de haberla recibido, pues pierde su efectividad.

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 3 de noviembre de 2021 | 21:07

Las y los maestros están enfrentando la falta de insumos y de condiciones mínimas para garantizar la salud y la vida de la comunidad escolar en este regreso a clases presenciales. Aunado a esto, ahora enfrentarán la falta de protección, pues el gobierno se ha negado en reiteradas ocasiones a colocarles el refuerzo de la vacuna Cansino, a pesar de que la propia compañía reconoció que es necesario.

Los docentes debemos contar con el refuerzo de esta vacuna, así como toda la población -incluyendo a los niños, niñas y adolescentes-, que debe ser vacunada lo antes posible con el fin de estar en mejores condiciones para poder mantener las clases presenciales. Asimismo, es urgente la construcción de escuelas para garantizar que los alumnos puedan asistir al 100 % guardando la sana distancia para disminuir el riesgo de contagios.

Sin esto, continuar con las clases presenciales, aumentando además el aforo de los alumnos -con grupos de 40 o 50-, coloca a toda la comunidad escolar en un enorme riesgo.

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Los sindicatos y la lucha por nuestros derechos

En Yucatán, así como en el resto de los estados, los dirigentes sindicales del SNTE -cumpliendo su rol como “ejercito ideológico de la 4T”- se subordinan al gobierno federal dejando a la mayoría de los maestros desamparados. Mientras tanto, otros sindicatos del gremio magisterial, ya sea presionados por los maestros de base, para ganar terreno frente a la situación que atraviesa el magisterio de cara a los recambios seccionales o en abierta alianza con la derecha opositora, se vienen posicionando sobre el tema.

Es el caso del Gremio Nacional de los Trabajadores de la Educación (GNTE), que es uno de los cuatro sindicatos “independientes” en el Estado de Yucatán y que recientemente exigió al gobierno federal la aplicación de la segunda dosis de Cansino para las y los maestros. Además, aseguró que no hay condiciones en las escuelas para volver al 100 % y que resulta “arriesgado programar el regreso total a las aulas”, aunque lamentablemente no llamó a ninguna acción que pudiera respaldar su exigencia.

Cabe señalar que en distintos estados de la república este sindicato de reciente creación ha ido ganando terreno al posicionarse públicamente “a favor de los derechos de los maestros”; sin embargo, en estados como Oaxaca, está respaldado por la Confederación Internacional de Trabajadores, dirigida por Hipólito Rojas, expriísta y actual miembro del Morena.

Si bien las exigencias de este sindicato son correctas y están basadas en las necesidades que las y los docentes venimos enfrentando, no es posible enfrentar el ataque sin un plan de lucha que pueda unificar al gremio, así como una organización totalmente independiente del gobierno -que es quien está imponiendo las medidas del regreso a clases y las condiciones laborales cada vez más precarias que venimos padeciendo-.

Para que las exigencias no queden únicamente en discursos, es necesaria la movilización en las calles y la lucha de las y los maestros de base, escuela por escuela, zona por zona, en unidad con las madres y padres de familia y con las y los trabajadores de otros gremios.

Asimismo, es fundamental la fuerza del gremio magisterial unido. Si bien defendemos el derecho de las y los trabajadores a tener sindicatos que realmente nos representen, así como secciones estatales para todas las cuestiones locales que se requieren, pensamos que no favorece a nuestros intereses como trabajadores de la educación dividir la enorme fuerza que el SNTE -siendo el sindicato más grande de Latinoamérica- puede tener. Sabemos que hoy no nos representa porque está en manos de los charros sindicales que se subordinan a los gobiernos en turno, pero basta imaginarnos si esta enorme fuerza estuviera en manos de sus trabajadores y fuera utilizado como herramienta de lucha para conquistar las demandas actuales y recuperar las perdidas, nuestro poder de movilización y acción sería imparable.

Por ello pensamos que la mejor vía para fortalecernos es recuperar nuestro sindicato de manos de los charros, democratizarlo escuela por escuela y ponerlo al servicio de las y los trabajadores del sector y de nuestrxs alumnxs, su educación y futuro. Sabemos que no es una tarea fácil, pero no podemos renunciar a ella, y ya no merecemos partir de cero con la enorme tradición acumulada del magisterio mexicano.

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Los docentes y trabajadores del sector educativo vivimos un ataque a la educación pública que debemos enfrentar en unidad, por ello las y los maestros de la Agrupación Nuestra Clase, junto a otras organizaciones impulsamos el Movimiento por un Regreso Seguro a Clases, al que te invitamos a conocer y sumarte.




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