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Red Internacional

El presidente López Obrador pidió a ambientalistas desistirse del amparo interpuesto contra el plan Agua Saludable para La Laguna.

Jueves 2 de septiembre de 2021 | 20:58

Desde hace décadas la región de La Laguna de Coahuila y Durango ha sufrido los estragos del desabasto de agua para consumo humano, que cada vez es menos y con mayores niveles de arsénico.

Mientras tanto, la industria lechera acapara el 80 por ciento de los pozos de agua disponibles, limita la gestión del agua en otros usos más propios del ecosistema de la región, tal como lo han hecho ver ambientalistas de la zona advirtiendo los peligros de contaminar y acabar con el vital líquido.

La solución para el problema del arsénico en el agua de la laguna, pasa por afectar intereses empresariales, ya que buscar la manera de reducir el consumo de agua significa reducir el volumen de extracción de los mantos acuíferos a menos de la mitad de lo que actualmente se extrae, algo que la industria láctea no está dispuesta a conceder.

Eso significaría romper con la tendencia del gobierno a favorecer al empresariado que en la Laguna tiene representantes muy destacados en la empresa Lala, tal es su peso en la región que por años han extraído del subsuelo millones de litros sin ningún control efectivo de las autoridades.

Uso excesivo de agua para unos, gotas para otros

Durante su gira por Coahuila el pasado mes de abril, AMLO declaró: “es necesario convencer a los empresarios a dejar de crecer mediante el uso excesivo de agua mientras la mayoría de la población ni siquiera puede acceder a ella”.

Sin embargo, el actual gobierno no puede garantizar que la repartición de agua sea justa mientras siga amparando a las grandes empresas y solapando la explotación irracional de los mantos acuíferos con medidas paliativas de las que hablaremos más adelante, que en nada benefician a la clase trabajadora lagunera.

Es bien sabido que se extrae más del doble de agua del subsuelo de la que se alcanza a recargar, por lo que de forma urgente mínimamente se debe reducir a la mitad el volumen de extracción para que la profundidad del nivel a que se encuentra el agua no siga bajando.

No es para sorprender que cada tanto se viralicen en redes sociales videos donde habitantes de las colonias del oriente de la ciudad de Torreón (que es donde mayores afectaciones hay), denuncian desesperadamente la falta de agua en sus casas y el abastecimiento del insumo con arena.

Es tan brutal el saqueo que se vive que el pasado 3 de abril, pobladores del ejido Santo Niño, del municipio Francisco I. Madero, bloquearon con llantas quemadas la carretera Torreón-San Pedro para exigir agua, ya que no recibían ni una sola gota.

Según cifras de Conagua, en 2018 el 81.9% de agua disponible se usó para fines agrícolas ya que los sembradíos de alfalfa demanda grandes cantidades de agua y actualmente hay 175mil 662 hectáreas de las cuales 135 mil 446 hectáreas se encuentran en riego.

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Proyecto agua saludable y sus repercusiones

Con el proyecto agua Saludable para La Laguna, el gobierno federal busca asegurar agua potable para poco más de 1.6 millones de habitantes de Durango y Coahuila.

Sin embargo, esto no resuelve el problema de fondo, ya que la sobreexplotación del líquido es tan grande que no es suficiente aplicar esta medida.

El acuífero Principal-Región Lagunera se recarga con 538 millones de metros cúbicos, sin embargo hay concesiones por 647 millones y en total se extraen más mil 100 millones de metros cúbicos, es decir, se extrae más de lo que se recarga.

Según Conagua el programa Agua Saludable consiste en aprovechar el agua del río Nazas, la cual se potabilizará para garantizar que esté libre de arsénico y pueda entregarse a los habitantes.

Además, permitirá suspender la extracción de agua en 160 pozos, esto con la finalidad de contribuir a la recuperación del acuífero Principal-Región Lagunera y disminuir así su sobrexplotación, pero la forma depredadora en que se hace uso del agua, fundamentalmente es agua que está orientada a la siembra de forrajes y la alfalfa en particular.

El proyecto prevé la cancelación de 160 pozos –que están contaminados con arsénico y agotarán el acuífero en un máximo de 36 años– e incluye la construcción de una presa derivadora, que llevaría el agua potable a La Laguna.

El gobierno federal calculó la inversión en 10 mil millones de pesos y el presidente acotó que, si no hay una respuesta favorable, los recursos se destinarán a programas sociales.

Como ya mencionamos varios expertos advierten que, de continuar extrayendo el volumen actual de agua, además del problema del arsénico y del acaparamiento del recurso por los grandes productores agrícolas, los mantos acuíferos se van a agotar en un lapso de 30 años.

Por todo esto es importante democratizar las decisiones en torno al uso del agua, levantar un programa para la reconversión del uso del suelo, buscando diversificar los cultivos y plantar vegetación endémica de la región, acorde con el clima y el suelo de la laguna, destinados para el consumo humano y no para el consumo de vacas en beneficio de unos cuantos a costa de miles de familias laguneras.

El uso del agua debe ser gestionado por y para trabajadores y trabajadores, con el objetivo de que responda a las verdaderas necesidades de la población y no a los intereses de los empresarios.

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