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Red Internacional

Salud y alimentación.México: “comida chatarra” a la orden del día

Las acciones para limitar la venta de alimentos ultra procesados en México han sido muy limitadas; los gigantes de la industria alimentaria burlan con éxito las medidas por reducir el consumo de los llamados “alimentos chatarra”.

Jueves 5 de agosto | 15:57

Aún y con las acciones que los gobiernos han emprendido para limitar la venta y consumo de los alimentos ultraprocesados, conocidos también como “comida chatarra” en México, principalmente por la administración actual de la 4T, los gigantes corporativos agroalimentarios han logrado esquivarlas, sin respetar del todo la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010.

Entre las prácticas más comunes está el uso de empaques con doble frente, venta de productos por paquete sin leyendas de advertencia y/o sello oficial, omisión de los mismos, uso de personajes, de la misma manera que la venta de productos de importación sin registro.

Recordemos que el consumo diario de “comida chatarra” está directamente asociado con el sobrepeso y la diabetes, en México los altos índices son alarmantes llegando a convertirse en un gran problema de salud pública, asociada a múltiples Enfermedades No Transmisibles (ENT).

Salud y Alimentación

La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) en México, sostienen que la producción y consumo de alimentos y envasados ultraprocesados aumentó, con el 31 % del total a principios de la década pasada, aumentando a poco más de 36 % al cierre de la misma. Otorgan a México el 4º lugar mundial por consumo per cápita de 214 kilos anuales de alimentos y bebidas chatarra, lo que equivale a decir, que más del 83 % de las y los mexicanos mayores de 1 año consumimos bebidas azucaradas.

La mitad de las niñas, niños y adolescentes en México comen “comida chatarra”, aproximadamente 3 veces al día. De ahí que las medidas en México para combatir el problema no basten, p. ej., la prohibición de ciertos alimentos en escuelas públicas, llamados a la población a mejorar sus hábitos alimenticios, impuestos a productos con altos contenidos calóricos y más recientemente el etiquetado frontal de alimentos ultraprocesados.

Detrás de un mayor consumo de productos chatarra está la precaria situación económica del país, el hecho de resultar un común denominador que las personas sacrifiquemos nutrientes por estos productos, así se trate de un menor precio y con mayor accesibilidad, hay que decirlo, no solo se trata de un problema de voluntad, educación individual y/o cultural, es un problema estructural.

Mientras la alimentación se siga viendo como una mercancía y no como un derecho básico para la vida, la especulación y la ganancia seguirán dictando el régimen alimentario del país.

Es urgente trabajar de manera independiente de los partidos políticos patronales y sus empresarios para recordarle y exigirle al estado mexicano que, “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará” (Art 4º), sea a través de impuestos a las grandes fortunas nacionales y trasnacionales, en este caso agroindustriales, para lograr el subsidio y/o programas sociales necesarios, pero encaminados a garantizar la autosuficiencia alimentaria.

Debemos luchar por imponer una economía planificada desde las clases trabajadoras y los sectores populares, para que de esta manera la producción de alimentos en el país se base en las demandas y necesidades alimenticias de su población y no en la especulación y ganancia de los agronegocios, solo así podremos lograr que una dieta rica en nutrientes y saludable llegue a todos los hogares del país, del mismo modo, que los alimentos y productos alimenticios de primera calidad sean accesibles para todos los bolsillos, pero principalmente paras las clases trabajadoras, sus familias y sectores más precarizados.

¡Ser el patio trasero de los E.E.U.U., entre otras desgracias, llevó al país a depender del imperialismo norteamericano incluso alimentariamente, con todo y las consecuencias de salud que de ello derivan!

López Gatell gusta de pronunciarse en contra las prácticas alimenticias deficientes y de la “comida chatarra”, cabe decir que más para escudarse por el mal manejo de la pandemia y minimizando que los problemas de salud en México, derivados de una mala y deficiente alimentación, se deban más a un problema de cultura y/o conductas individuales, que a un problema estructural dentro de los ejes de la política alimentaria y de salud dentro de los gobiernos Neoliberales del PRI, PAN y PRD, y que con la 4T, más allá de lo prometido en campaña para lograr la autosuficiencia alimentaria, se mantenga el continuismo y profundización de la subordinación con el vecino país del norte.

Un claro ejemplo de subordinación nacional con respecto al imperialismo estadunidense, resultó de la encrucijada entre economía y salud, cuando desde la Casa Blanca y resultado de los acuerdos y compromisos por el T-Mec, se solicitó que se armonizaran “criterios” entre países, debido a que en México se producen elementos que son parte esencial de su cadenas productivas, de tal suerte, que la “comida chatarra”, quedó al mismo nivel que las “actividades esenciales” de industrias como la minería, la manufacturera y la automotriz.

Pandemia y Salud

El manejo de la crisis sanitaria en México mostró, como desde el propio seno de la 4T, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, se vieron posiciones si no encontradas, sí diferenciadas; por un lado, López Gatell, quien lideró la respuesta institucional contra la epidemia, discurrió constantemente en contra de los agronegocios y su “comida chatarra”, en relación con la alta mortalidad por Coronavirus en el país, mientras que, por otro lado, pero al interior del mismo gobierno, se consideró que la actividad de las empresas productoras de alimentos y bebidas no alcohólicas se mantuviera, debido a calificarse como “actividades esenciales”.

La pandemia Covid-19 desnudó por completo los verdaderos intereses de las patronales y empresarios dejando claro que son más importantes sus fortunas, sean nacionales o extranjeras, así como sus beneficios económicos antes que la salud y vida de sus propios trabajadores.

Igualmente, brincó de manifiesto la subordinación de parte de las dirigencias y cúpulas sindicales, que junto con las autoridades oficiales, emanadas de sus partidos políticos y en sus 3 niveles administrativos, siempre terminan pactando en favor de la patronal e intereses empresariales.

Las cifras oficiales en nuestro país, reflejan que más del 70 % de la población adulta tiene exceso de peso. El grupo de edad que más altos niveles de obesidad presenta es el de las personas entre 30 y 59 años; el 35% hombres y el 46% mujeres. Es decir, 1 de cada 3 hombres y poco menos de la mitad de las mujeres, resultando además una de las tasas más altas a nivel mundial. La obesidad está asociada principalmente con la diabetes y enfermedades cardiovasculares, según la Encuesta Nacional de Salud 2018, ese año México registró 8.6 millones de personas con diabetes.

Cabe agregar, que de las más de 600 mil muertes anuales en México, la mitad de ellas están relacionadas con una mala alimentación por el consumo de alimentos con exceso de sal, grasa, azúcar y calorías. En nuestros días, son múltiples los estudios que hablan de enfermedades como la obesidad y diabetes en su relación con la “comida chatarra”; así como su factor de riesgo de muerte por Covid-19.

“A que no puedes comer solo una”: Sabritas

Se debe criticar la idea de que la obesidad es resultado únicamente de decisiones personales, no debemos dejar de lado, que los alimentos ultraprocesados abarrotan los mercados, imponiendo una dieta. Nuestro entorno alimentario tiene estos productos como inevitables, no solo por medio de la mercadotecnia, sino por la vía de los hechos.

El límite de las políticas públicas actuales se muestra, p. ej., aun y cuando, la OMS, OPS y diversos medios científicos han reconocido que existe un vínculo directo entre el incremento en las ventas de bebidas gaseosas y productos ultraprocesados, incluso en los llamados “light”, con el aumento de peso, la obesidad y otras ENT, como diabetes, la disminución de la esperanza de vida, la demencia, y que ponen en riesgo el futuro de la infancia, no obstante, las ganancias y fortunas de la industria agroalimentaria y procesado de alimentos, se mantienen en crescendo.

Es necesario obligar al estado Mexicano a que asuma su responsabilidad, siendo a través de la centralización de todos los servicios de salud y sus instituciones, incluso las relacionadas con las políticas alimentarias del país, desde donde se asuma la alimentación como parte integral de la salud, siendo las y los trabajadores del sector los que tomen bajo su gestión y fiscalización los recursos, insumos y medicamentos, así como los encargados de formular medidas de salud públicas y alimentarias que antepongan el cuidado de las clases trabajadoras, sus familias y sectores más vulnerables antes que a las utilidades de las empresas y sus ganancias económicas.

Como hemos adelantado, solo a través de la imposición de una economía planificada encabezada por las clases trabajadoras y los sectores populares, la producción de alimentos en el país se podrá basar en las demandas genuinas y necesidades alimentarias de su población y no en la especulación y ganancia de los agronegocios.

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