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Red Internacional

El Cardenal Norberto Rivera, encubridor de pederastas, llama a defender la vida desde la concepción, a retomar lo sano del feminismo y defender la igualdad entre el hombre y la mujer.

Martes 30 de junio de 2015 | 02:56

El arzobispo primado de México dedicó la homilía dominical al amor a la mujer y la vida. Planteando que Jesús era un gran amigo de la mujer y como nadie defensor de la vida.

Retoma que ante la acción positiva de Jesús, “la Iglesia ha de seguir sus mejores tradiciones de sano feminismo. Hemos de estimar y defender la igualdad total entre el hombre y la mujer a nivel personal, en los derechos humanos. Pero también debemos afirmar su diversidad, no como contrapuestas o contradictorias, sino como complementarias.”

Seguramente Norberto Rivera ha tomado nota de que las mujeres no están dispuestas a que sean pisoteados sus derechos, e intenta dialogar con esa exigencia. También ha de tener en cuenta que del 2007 a la fecha se han realizado más de 140 mil abortos en la Ciudad de México de los cuales fueron realizados 63% por mujeres católicas.

Además refirió que “En una sociedad en donde con frecuencia la mujer es marginada, su dignidad sometida a múltiples peligros, su integridad objeto de la violencia, su feminidad explotada y comercializada y en donde su aportación de su ser propio de mujer no es reconocido para la transformación de la sociedad, la Iglesia debe estar… cercana a toda mujer, ya que sin ella no se dará la humanización de los procesos transformadores que todos anhelamos.”

En sus consideraciones planteadas el domingo trata de hablar de la situación de las mujeres, pero hay que recordar que la iglesia en nuestro país bendijo la “Guerra vs el Narco” de Calderón. Y claro, también las grandes fortunas del empresariado mexicano que deja en mayor precariedad a las trabajadoras y sectores populares.

Aseguró que “Hoy es necesario y urgente promover y defender la vida humana en nuestro país por los múltiples ataques con que la amenazan sectores de la sociedad”. Enfatizó que “El cristiano y la Iglesia no pueden quedarse en una simple denuncia de todo aquello que atente contra la vida”.

Su defensa de la vida los últimos años ha ido acompañada del encubrimiento de curas pederastas y lavado de dinero del narco. Además, la alianza de la Iglesia y el estado en su supuesto “amor por la vida” condena a morir por abortos clandestinos a miles de mujeres cada año, además a vivir con las secuelas del aborto o a condenas de cárcel, como es el caso de las trabajadoras de la maquila en Ciudad Juárez, que generó solidaridad con el hashtag #YoAborté.

Para concluir, el Cardenal planteó “Lejos de un machismo social y eclesial, seamos sanamente feministas, como Dios nuestro Padre y su Hijo Jesucristo, luchando por la incorporación de la mujer a todas las tareas de la Iglesia y de la sociedad. Lejos de un ecologismo chato, que sólo potencia ciertos aspectos de la existencia humana, seamos plenamente vitalistas y ecologistas, defendiendo, por supuesto las ballenas y las tortugas, los arrecifes de corales y los mantos acuíferos, pero también la vida del hombre en su integridad desde el seno materno hasta la eternidad.”

Con estas declaraciones Norberto Rivera, quiere hacer potable el oscurantismo clerical hablando de los Derechos Humanos de las mujeres. Mientras habla de la necesidad de la igualdad entre hombres y mujeres sigue siendo fiel cómplice de mayor opresión a nuestro género. Y para construir un “feminismo sano”, en defensa de la vida y las mujeres, no podemos menos que exigir la separación de la iglesia y el estado; y no podemos dejar que mueran mujeres por abortos clandestinos. Así, se hace presente el reclamo: “aborto legal, libre y gratuito en todo el país”.




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