×
×
Red Internacional

Un obrero que laboraba colocando un tubo de drenaje falleció tras un deslave. Dos de sus compañeros resultaron lesionados.

Viernes 8 de julio de 2016 | 21:20

Fue el jueves 7 de julio, a las 14.30 hs en el kilómetro 24+300 de la carretera federal México-Toluca, donde se construye el Tren Interurbano México-Toluca.

Los tres obreros de la construcción estaban instalando un tubo de drenaje en una excavación de seis metros de profundidad. La “cimbra” o pared de madera que sostenía uno de los lados de la excavación cedió y los trabajadores quedaron sepultados por el lodo.

La versión oficial es que el deslave se produjo por el reblandecimiento de la tierra en esta temporada de lluvias.

La dirección general de Transporte Ferroviario y Multimodal solicitó a las empresas Caabsa y Cimaq –vinculadas al Grupo Atlacomulco–, a cargo de las excavaciones de la fosa, la presentación de un informe preliminar.

Están a las puertas de un escándalo.

Un megaproyecto plagado de irregularidades

Las obras del tren México-Toluca, que ahora le costaron la vida a un trabajador, ya presentaron varios problemas.

El proyecto es unir el poniente de la Ciudad de México con el valle de Toluca, en el Edomex. El tren recorrerá 58 kilómetros.

Ya al inicio, en 2014, provocaron un ecocidio, cuando la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), ordenó una tala de más de 37,000 árboles del bosque de La Marquesa.

A su vez, el desarrollo de las obras implicó la expoliación y el desplazamiento de numerosos ejidatarios.

En mayo de este año, se registró la caída de dos trabes (ballenas) –que eran parte del Viaducto elevado– en la avenida las Torres, cruce con Avenida Colón, en el municipio de Metepec. Esa vez, no hubo heridos.

Pero quedó claro que las obras presentaban numerosos defectos. En esa oportunidad nos preguntábamos qué intereses creados había entre los funcionarios que concesionaron las obras y los empresarios de las constructoras. Nos preguntamos también cuáles serían las condiciones laborales de los trabajadores.

La respuesta llegó, de la peor forma posible, con una muerte obrera. Las condiciones de trabajo son pésimas. No hay seguridad para los trabajadores de la construcción, quienes poniendo en riesgo sus vidas, expuestos a accidentes, con el sudor de su trabajo, generan millonarias ganancias para los empresarios de la industria de la construcción.

Hay que terminar con los negocios de los gobernantes y los partidos políticos al servicio de los empresarios. Hace falta una renovación integral del sistema de transporte, pero no podemos confiar la vida del pueblo trabajador a los altos funcionarios y a los magnates de la construcción.

Que los empresarios como Slim o Hank financien las obras públicas y la renovación del transporte, a través de impuestos a sus millonarias fortunas y del no pago de la deuda externa. Pero bajo el férreo control de trabajadores y vecinos, e impidiendo el despojo de las comunidades indígenas y campesinas.

Te puede interesar: “Tren México-Toluca: inseguridad vial, atropellos y ecocidio”




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias