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Red Internacional

El pasado 22 de junio se emitió la convocatoria para elegir a los nuevos comités ejecutivos de las secciones 13 y 45 del SNTE, en Guanajuato. En este proceso participa una planilla vinculada con la CNTE, que se postula como oposición a la burocracia sindical (’charrismo’). ¿Qué podemos esperar las y los docentes?

Miércoles 6 de julio de 2022 | 23:12

Después de la imposición del regreso a clases presenciales en todo el país, se reanudaron los procesos para renovar las representaciones seccionales en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), con el mecanismo del ’voto universal, directo y secreto’ impuesto por la reforma laboral del gobierno de la llamada ’Cuarta Transformación’.

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A través de medios locales y en redes sociales se han dado a conocer las distintas planillas que van a contender en la próxima elección de los comités ejecutivos de las Secciones 13 y 45 del SNTE, en el estado de Guanajuato. Este proceso se realizará el próximo 14 de julio, para que los nuevos comités entren en funciones a partir del 18 de julio del presente, hasta el 2026. Para este proceso se inscribieron 6 planillas en la Sección 13 y solo 3 en la 45.

En el caso de las que se postulan para la sección 13, resalta la planilla Cambio Democrático, vinculada a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). La Coordinadora agrupa a miles de trabajadores de la educación que se reivindican democráticos en distintos estados del país. Enfrentó la reforma educativa de Peña Nieto y, aunque al principio vio con buenos ojos la llegada de AMLO a la presidencia, al no obtener una respuesta satisfactoria a sus demandas en lo que va del sexenio ha asumido una postura crítica sobre el gobierno federal.

Las otras planillas, en sus propuestas, disponibles en las páginas oficiales del SNTE, plantean de forma muy similar generalidades como el “respeto a la diversidad de posturas” o la “defensa irrestricta de los derechos de los trabajadores”, a partir de planes de trabajo que están enfocados en la “gestión y apertura de los canales de información entre agremiados y dirigentes”. Por lo que asumen así un rol de mediadores que, en el mejor de los casos, ’gestionan’ ante las autoridades e ’informan’ a la base trabajadora, pero sin proponerse que ésta se organice, participe y decida realmente en la vida sindical cotidiana.

O directamente, más allá de sus declaraciones, se proponen actuar como cómplices de los planes de las autoridades educativas y como freno para que se desarrolle un movimiento magisterial combativo e independiente en aquella entidad.

¿Qué plantea la planilla que se reivindica democrática?

La planilla ’Cambio Democrático’, impulsada por el Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación de Guanajuato (MDTEG), asegura en su Plan de Trabajo que van a “Organizar desde la base magisterial la cultura del respeto a los derechos plenos ante cualquier autoridad”. A través de sus redes sociales plantean, como parte de las demandas que impulsarán, la cancelación de las UMAS para el cálculo de las pensiones, así como regresar al esquema de pensiones solidarias.

También denuncian que debe abolirse USICAMM por las condiciones que impone para el ingreso y la promoción del magisterio. Demandas justas y sentidas por muchas maestras y maestros en todo el país.

Además, afirman que “se hará un diagnóstico desde las bases para poder conocer cuáles son los problemas que existen en cada escuela”.

En conferencia de prensa, el candidato a Secretario General Seccional por esta planilla, Prof. Martín Martínez Contreras, aseguró que buscará -en caso de ganar- “el diálogo con los distintos niveles de gobierno”, cómo lo ha venido haciendo la CNTE con la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN); aunque después asevero qué el presidente de la República solamente les ha respondido que “después atenderá esos asuntos (refiriéndose a las UMA’s, las pensiones y USICAMM)”, pese a que han tenido 18 mesas de diálogo con el gobierno federal.

¿Qué tipo de dirigencia sindical necesitamos?

La precarización de las condiciones de trabajo y de vida, la pérdida de derechos laborales y sociales, así como el aumento en el costo de la vida como consecuencia de la alta inflación, se están expresando en un todavía incipiente pero creciente cuestionamiento hacia la política laboral de la 4T, así como en un repudio cada vez mayor hacia los líderes sindicales que históricamente han sido cómplices de las patronales y de los sucesivos gobiernos.

El SNTE no está al margen de ello: la ampliación arbitraria del calendario escolar, el regreso presencial a las aulas en condiciones sanitarias inseguras y el constante deterioro de nuestras conquistas laborales son una realidad para cientos de miles de trabajadoras y trabajadores de la educación, que ante la nula respuesta del SNTE frente a estos ataques ven con buenos ojos la “elección directa” de sus próximos dirigentes sindicales.

Esta puede ser una oportunidad para desplazar a los charros corruptos y traidores de la dirigencia nuestras secciones sindicales y elegir a compañeras y compañeros identificados como honestos y democráticos.

Sin embargo, la política que han sostenido hasta ahora los sectores que tienen a la CNTE como referente ha estado centrada en exigir la reapertura de las mesas de diálogo con el gobierno federal y en negociar por separado con los estatales y no en buscar desarrollar la autoorganización desde las bases, escuela por escuela y sección por sección, del conjunto del magisterio nacional. Para desde ahí proponerse romper con la pasividad y preparar la movilización más amplia posible en defensa de nuestros derechos y de la educación pública.

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La democratización de nuestro sindicato no puede reducirse a votar cada tanto por nuestros dirigentes, sino que tiene que promover la participación activa y cotidiana de las maestras y maestros de base, a través de asambleas y congresos democráticos, en las decisiones fundamentales laborales y educativas que nos competen.

Esto implica pelear por conquistar una total independencia de nuestro sindicato de los gobiernos, de los partidos patronales y del resto de las instituciones del régimen político, que imponen una política contraria a los intereses magisteriales, obreros y populares.

Desde la Agrupación Nuestra Clase abrimos este debate partiendo reconocer el enorme potencial que tendría un sindicato democrático, recuperado por sus bases, que retome como propias las demandas más sentidas de las y los trabajadores en el terreno sindical y político, como la recomposición salarial, la defensa de los derechos laborales, de la educación y la salud públicas, una verdadera democracia sindical, la lucha contra la violencia a las mujeres y el derecho al aborto, entre otras, a partir de promover la unidad y la movilización conjunta con otros sectores de trabajadoras y trabajadores.

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