×
×
Red Internacional

En México la mayoría de lxs trabajadorxs laboran jornadas extenuantes, a pesar de la histórica conquista de la jornada de ocho horas.

Jueves 3 de febrero | 00:37

La jornada laboral de ocho horas es una conquista de la clase trabajadora frente a las inclementes imposiciones de la patronal. Es una reivindicación histórica frente a la explotación capitalista, que en México se conquistó con la revolución de 1910.

A pesar de que la revolución fue institucionalizada por el grupo vencedor, varias de las conquistas de las masas revolucionarias debieron plasmarse en la Constitución mexicana de 1917. Un ejemplo es el artículo 123, apartado A, fracción I, donde encontramos la jornada laboral de ocho horas y que posteriormente en 1974, se completó con la fracción II, con el límite del trabajo nocturno a siete horas. Este derecho se especificó en la Ley Federal del Trabajo, en el artículo 58 indica que una “jornada de trabajo” es el tiempo durante el cual la persona trabajadora se encuentra a disposición del patrón para prestar su trabajo.

De manera general, la jornada laboral por día debe ser máximo de 8 horas, en total suman 48 horas a la semana, tomando en cuenta seis días. Estos son los marcos legales que la justicia establece a las patronales, y a lxs trabajadorxs, para contratar a un trabajador/a, y vender su fuerza de trabajo, respectivamente.

Sin embargo, hay que precisar que existen los siguientes tipos de jornadas (artículos 60 y 61):

Diurna: entre las seis y las veinte horas, máximo ocho horas.
Nocturna: entre las veinte y las seis horas, máximo siete horas.
Mixta: comprende tiempos de las jornadas diurna y nocturna, siempre que el periodo nocturno sea menor de tres horas y media, ya que, si comprende tres y media o más horas, se reputará jornada nocturna. Máximo siete horas y media.

Cabe señalar que artículo 63 establece que también se debe conceder al trabajador un descanso de por lo menos media hora.

La realidad de las jornadas laborales

Para aproximadamente 26 millones de trabajadxres basificados las jornadas son de entre 35 a 48 horas semanales. Mientras que por lo menos, a 16 millones de esos mismos trabajadorxs les exigen laborar más de lo permitido, o sea, de forma ilegal, pero si no lo aceptas te quedas sin trabajo.

Además, México se posiciona en los primeros lugares con las más largas jornadas laborales a nivel mundial y el promedio de horas trabajadas es el más alto de todos los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sin embargo, para lxs trabajadorxs precarizadxs y subsumidos en la informalidad, la realidad es todavía más cruda, pues al no contar con derechos laborales, se les niega cuestiones tan básicas como contratos en los cuales se establezca el tiempo a laborar, no se específica siquiera ni máximo legal de ocho horas. Además, su jornada, en la gran mayoría de los casos, puede llegar a incrementarse sin recibir el pago de las horas extras y sin convenir con el trabajador dicho incremento horario.

Laborar más de ocho horas diarias implica no disponer del tiempo libremente, por lo que al trabajador se le deshumaniza para convertirlo en un instrumento de trabajo, ya que no puede recrearse, educarse, pasar tiempo con su familia, entre otras muchas aristas que quedan fuera. Únicamente se le da el tiempo para que regrese en condiciones de seguir laborando, es decir, deja su vida en el trabajo. Queremos decir que, en la actualidad, en el marco de la creciente precarización laboral, la mayoría de las y los trabajadores, solo vive para trabajar.

Hace más de cien años que se conquistó el derecho a una jornada de ocho horas y a pesar del avance tecnológico, que permitiría liberar de muchas tareas pesadas a las y los trabajadores, algo que les posibilitaría estudiar, hacer deportes, recrearse, no se ha aligerado la carga para lxs asalariadxs, mientras hay una gran cantidad de trabajadorxs desocupados.

Y hay sectores de trabajadores que a la par que luchan por otros derechos laborales, continúan reivindicando la reducción de la jornada laboral.

Te puede interesar: Regresan los paros laborales en maquilas de Tamaulipas

Por ello, es necesario que la clase laboriosa, la que pone en marcha el país cada mañana, se organice para luchar por la reducción de la jornada laboral a seis horas, cinco días a la semana, así como el reparto de horas de trabajo entre todas las manos ocupadas y desocupadas. Para seguir conquistando estos y otros derechos con la finalidad de tener una vida digna donde el libre desarrollo de uno, sea el libre desarrollo de todos.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias