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Red Internacional

1 de diciembre.Tres años de mandato de AMLO: las ausencias del discurso presidencial

López Obrador habló ante un Zócalo nutrido por decenas de miles de sus seguidores, en el tercer aniversario de su gobierno.

Pablo OprinariCiudad de México / @POprinari

Jueves 2 de diciembre de 2021 | 13:33

En los últimos días, el presidente se encargó de desestimar que existiera algún peligro sanitario por convocar a este acto masivo que inició con varios números musicales. Esto, cuando se espera el inicio de una cuarta ola de la pandemia en el país, así como la llegada a México de la variante Ómicron.
En las justificaciones que intentó el presidente no existió ningún criterio sanitario. Por el contrario, tras la decisión está un evidente cálculo político: garantizar un evento proselitista que mostrase el respaldo a su gestión, cuando cumple tres años de su gobierno, y meses antes de la consulta sobre la revocación del mandato.
Frente a una asistencia muy nutrida -que incluyó el traslado organizado de los afiliados de los sindicatos afines al gobierno-, López Obrador, durante más de una hora, enumeró sus actos de gobierno. El objetivo: presentar una visión más que optimista de su mandato.

“Primero los pobres”

AMLO puso uno de sus ejes en que su gobierno actúa en favor del bienestar de las grandes mayorías. Enumeró varios de los planes sociales, desde las pensiones hasta las becas estudiantiles, y aseguró que “todas las comunidades de México reciben una ayuda”.
De igual manera -en el marco de su anuncio de que el salario mínimo aumentará un 22% a inicios del 2022- sostuvo que se recuperaron más de un millón 395 mil empleos después de la pandemia.
Los datos que AMLO presenta y sus políticas sociales, generan mucha simpatía para millones de personas, particularmente si se lo compara con las administraciones priistas y panistas previas.

Sin embargo, los dichos del presidente no dan cuenta cabal de la realidad. Durante la pandemia, los aumentos al salario mínimo y los planes sociales fueron insuficientes para revertir los efectos de la crisis sanitaria y económica. Quince millones de personas perdieron sus puestos de trabajo, y la pobreza aumentó en el país, como dan cuenta los propios datos oficiales. Lejos del “primero los pobres”, el gobierno privilegió los intereses de empresarios como Ricardo Salinas Pliego y Carlos Slim, y después de una negociación con las cámaras empresariales legitimó el outsoursing, mecanismo “estrella” de la precarización del empleo.

La situación que enfrentan hoy los trabajadores de los distintos programas sociales y culturales está lejos del panorama que pinta el gobierno. Como lo está la realidad que enfrentan el conjunto de los trabajadores del sector estatal, la mayoría de ellas y ellos precarizados bajo la llamada austeridad republicana.
No es casual que dos días antes del informe se realizó una movilización en la Ciudad de México, convocada por talleristas del Programa PILARES, TAOC, Colectivos Culturales, promotores, entre otros, quienes denunciaron la ausencia de derechos laborales. Un hecho que contrasta con los dichos presidenciales respecto a que no hubo huelgas ni protestas; una imagen que no se corresponde con el descontento que existe en sectores de los trabajadores.

Como se plantea aquí, en programas como PILARES, sus trabajadores ni siquiera son considerados como tal: son “beneficiarios” desechables en cualquier momento y sin las prestaciones más básicas. De forma similar, en Jóvenes Construyendo Futuro, Sembrando vida u otros programas, se vive todos los días la precarización laboral a cambio de un magro ingreso.

El presidente habló también de una alentadora cifra de creación de empleos. Sin embargo, como planteamos aquí, la mayoría de los nuevos trabajos son precarios y en condiciones peores a las existentes antes de la pandemia. En tanto que la recuperación del salario mínimo, al no incrementarse éste de acuerdo con la inflación mensual, puede verse pulverizada por la pérdida del poder adquisitivo, con el aumento de los precios y las presiones devaluatorias, aunado a lo que venga en los primeros meses del 2022.

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AMLO y la pandemia

El presidente presentó distintas cifras y datos para justificar que bajo su gobierno “Garantizar la salud publica ha sido un desafío”, y formuló promesas tales como que los contratados en el sector sanitario mantendrán su trabajo y que “serán basificados 80 mil trabajadores de la salud”.

Sin embargo, no hubo ninguna mención crítica a la política sanitaria que llevó adelante su administración, la cual expuso a millones de personas, obligadas a trabajar en los momentos de mayor contagio, y que llevó a que México ocupase el tercer lugar en fallecimientos a nivel mundial.

AMLO aprovechó la oportunidad para justificar el regreso impuesto a clases presenciales. Pero no es cierto que eso contó con el apoyo de los maestros, como él sostuvo. Durante meses, la comunidad educativa -desde los niños y niñas, y los padres de familia, hasta los docentes- se resistió a regresar sin condiciones seguras. Esto sólo pudo ser impuesto con engaños, amedrentamiento y presión, y con la colaboración de los charros del SNTE, en función de intereses claramente económicos y nada educativos.

López Obrador habló también de que se darán dosis de refuerzo a los adultos mayores. Lamentablemente, nada dijo de que la llegada de Ómicron vuelve aún mas urgente la tercera dosis para toda la población, si se quiere evitar una peligrosa cuarta ola que golpeará en primer lugar a las y los trabajadores y sus familias.

La industria energética y la 4T

Como era de esperar, AMLO se refirió al “rescate de la industria eléctrica nacional”. Mencionó la reforma enviada al Congreso, poniendo énfasis en el significado de que el litio sea propiedad de la nación. Afirmó que se logrará dejar de comprar combustibles en el extranjero, a partir de la apertura de nuevas refinerías.

Como escribimos aquí, las medidas propuestas por el gobierno modifican aspectos importantes de la reforma energética neoliberal del priista Enrique Peña Nieto. Sin embargo, al presidente le faltó decir que la producción de energía eléctrica depende de la importación de gas natural desde EEUU y que no se echarán atrás concesiones ya otorgadas sobre la explotación del litio. Hay que notar que la reforma se limita a ampliar la participación estatal, manteniendo al sector privado y sus intereses multimillonarios a costa de los recursos estratégicos. En ese sentido, no avanza en lo que es una verdadera necesidad para echar atrás el avance neoliberal y asegurar la soberanía nacional: la nacionalización sin indemnización de todo el sector energético bajo control de sus trabajadores.

Pueblo uniformado y migrantes

Como en otras ocasiones, AMLO sostuvo que su objetivo es atacar las causas sociales de la inseguridad. No dudo en afirmar que “las acusaciones de que estamos militarizando el país carecen de toda lógica y buena fe”.

Sin embargo, tuvo que aceptar que la Guardia Nacional ya cuenta con 100 mil elementos -por lo cual agradeció “el apoyo de todos los partidos del Congreso”-. A la par, anunció que las Fuerzas Armadas serán las encargadas de repartir medicamentos a la población, otra “obra social” para los militares, que cada vez tienen más tareas del orden público en sus manos.

En defensa de la Guardia Nacional y las demás corporaciones, aseguró que no hubo violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, esto es no es así. Como se plantea aquí, la CNDH reportó 344 denuncias contra la Sedena, 214 contra la Fiscalía General de la República y 388 contra la Guardia Nacional, la mayoría en las fronteras norte y sur del país. Es evidente que el discurso de que se trata de “pueblo uniformado”, choca con una realidad indudable: las fuerzas armadas están para reprimir y amedrentar al pueblo. AMLO busca relegitimar a esta institución responsable de las masacres del 68 y el 71 y las desapariciones de Ayotzinapa.

El presidente también mencionó que viajó a Estados Unidos para proponer un programa de regularización de los migrantes y extender el programa Sembrando Vida a Centroamérica. Sin embargo, su política cotidiana, de acuerdo con los dictados de la Casa Blanca, ha buscado contener el tránsito de los migrantes mediante la militarización y la represión, como lo confirma el accionar ya referido de la Guardia Nacional.

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Al final, López Obrador se refirió a la próxima consulta de revocación de mandato, presentándola como un cambio drástico respecto a los gobernantes anteriores. Sin embargo, se pretende que la misma sea una verdadera ratificación del presidente, a tal punto que está obligando a los beneficiarios de los programas sociales a juntar firmas para la misma. Entonces, no fue casual que ocupase la última parte de su discurso.

El evento pro-gubernamental buscó mostrar fortaleza y un gran apoyo social para afrontar la consulta mencionada y llegar en las mejores condiciones posibles al 2024. Pero, también, para afrontar el desgaste que las políticas gubernamentales ya están generando en sectores de los trabajadores y el pueblo.




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