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Red Internacional

Mientras la CNTE continúa buscando el dialogo con el gobierno de la 4T, miles de maestros padecen la imposición del regreso a clases presenciales.

Miércoles 29 de septiembre | 20:26

Para muchos maestros en distintos estados, la CNTE es un referente de lucha y de organización, es por ello indispensable que no pierda la combatividad con la que se fundó en 1979.

Soy maestra de primaria de la CDMX, llevo laborando 6 años y desde que fui normalista de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, presencié y participé de la lucha que dieron los maestros de la CNTE contra la reforma educativa de Peña Nieto. La represión fue terrible. Hubo cientos de maestros despedidos, violaciones sexuales a las maestras de Guerrero, maestros detenidos, y nuestros 43 compañeros normalistas que aún siguen desaparecidos.

Aunque el gobierno de AMLO prometió que las cosas cambiarían para el magisterio mexicano, las cosas siguen igual o incluso se han agravado en las condiciones de pandemia pues la reforma educativa sigue vigente, las condiciones laborales de muchos maestros son cada vez más precarias, continúan con contratos temporales como los interinatos, por otro lado, la evaluación continua para el ingreso a la labor docente, sigue la represión al normalismo; así como la intromisión de los empresarios en la educación, pagados con recursos públicos como lo ha sido el programa Aprende en Casa que poco o nada ha servido realmente a los alumnos.

Las mesas de negociación se imponen en las calles

El magisterio mexicano ha tenido una gran labor a lo largo de la historia mexicana. Ha jugado un rol muy importante al criticar y oponerse a los planes del gobierno luchando junto a otros sectores de trabajadores así como con los estudiantes.

Sin embargo, desde que comenzó el sexenio de AMLO, la CNTE ha enfocado sus fuerzas en solicitar mesas de negociación con el gobierno, pero sin apostarse a generar la fuerza necesaria para imponerlas con la movilización en las calles. Así, se ha reunido 18 veces mediante estas mesas de negociación y poco o nada les ha resuelto. Y lo que es peor, con el regreso a clases, López Obrador no sólo se ha negado a negociar, sino que los descalificó llamándoles chantajistas y maestros sin vocación.

Frente al regreso a la presencialidad, la sección 9 de la CNTE llamó a asambleas para discutir la situación. Las primeras fueron masivas al ver los maestros esta terrible imposición del gobierno, la SEP y los organismos internacionales. Sin embargo, poco a poco fue disminuyendo la asistencia, pues muchas de las propuestas que la dirección de la CNTE nos planteaba, se enfocaban únicamente en “luchar” en nuestras escuelas ignorando las condiciones adversas de la mayoría de nosotros y haciendo llamados a perder el miedo, pero sin sentar las bases para evitar la represión en las escuelas y sin tejer redes de comunicación para ir convenciendo a los maestros. Si bien, convocaron a una movilización, ésta no se llamó desde la dirección nacional ni tuvo este carácter, tampoco se convocó seriamente a otras organizaciones a participar -como propusimos algunas maestras- por lo que la fuerza fue insuficiente para imponer nuestras demandas.

Yo he participado en todas sus asambleas, pero parece que hacen oídos sordos de las propuestas que los maestros hemos planteado ahí. La única acción que vienen impulsando es una petición en change.org para una nueva mesa de negociación con AMLO.

Ahora, luego de dejar pasar algunas semanas que permitieron que las y los maestros se adaptaran a la nueva realidad que les impusieron, la sección 9 convoca nuevamente a una asamblea, pero no con un carácter amplio y abierto que es lo que necesitamos, sino limitada a 20 representantes de los comités de lucha y con una temática extensa, que, si bien es importante, ignora la apremiante situación en la que nos encontramos con el regreso a clases inseguro.

¿Qué necesitamos los y las maestras para vencer?

Los y las maestras estamos siendo testigos que el regreso a clases presenciales está generando contagios y fallecimientos. Este plan ha violentado nuestros derechos laborales, así como a la vida y la salud. En cuanto a los estudiantes y madres de familia también viola su derecho a la educación y a la salud.

Asimismo, padecemos en carne propia la precariedad cada día más acentuada en nuestro sector. Esto en el marco de un ataque generalizado a la educación en todos sus niveles.

Debemos exigir que las condiciones en nuestras escuelas sean las óptimas con todos los insumos necesarios, con salones amplios y buena ventilación, con escuelas con todos los servicios, pruebas gratuitas de covid, así como que este vacunada toda la población -incluyendo a los menos de edad-, también debemos de contar con servicio médico y psicológico en todas las escuelas.

No podemos pensar que en una escuela o en una sección de manera aislada, vamos a revertir la imposición del regreso a clases y nos van a dotar de todo lo necesario, sino que debemos luchar unidos, pues mientras en estados como Oaxaca o Michoacán, donde la CNTE es más fuerte, no han regresado a clases presenciales y están luchando por sus derechos -como el derecho al salario que siguen adeudándole a los maestros michoacanos- en otras secciones se vienen imponiendo los planes sin que haya un llamado de conjunto para definir un plan de lucha unificado para frenar la situación.

Urge que la CNTE haga un llamado amplio a todos los sectores educativos y a las y los trabajadores y que se sumen esfuerzos, como los que hacen los docentes de varios estados organizados en el Movimiento Nacional por un Regreso Seguro, donde además participan distintas organizaciones del sector educativo.

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