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Red Internacional

El pasado jueves, 12 de mayo, docentes que trabajamos en la Villa 31 acompañamos a las miles de familias que se hicieron presentes en la Marcha Federal por trabajo y salario, contra el hambre y la pobreza, planteando la necesaria unidad entre ocupados y desocupados y el reparto de las horas de trabajo para acabar con la desocupación. Un testimonio en primera persona.

Viernes 20 de mayo | Edición del día

A pesar de la represión de Larreta, y de haber sido desoídos, una vez más, les docentes acompañamos la marcha federal convocada por diferentes organizaciones piqueteras. Porque estamos convencides que con hambre no se puede estudiar, y porque la calle es el lugar donde conquistamos nuestros derechos.

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Junto a compañeras de la escuela Bandera Argentina de Villa 31 y otres docentes que trabajan en el barrio, estuvimos movilizándonos junto a las columnas de los diferentes movimientos piqueteros. Allí nos encontramos con familias conocidas, con alumnes que llegaron a abrazarnos felices y orgullosos de encontrarnos apoyando su lucha, que es también nuestra lucha.

Charlamos con las familias y con nuestros alumnes, entre emoción y fuerza. Esa misma fuerza que genera el estar unidos. Porque tanto el gobierno nacional como el gobierno de la Ciudad nos quieren divididos, como si el reclamo de los desocupados nada tuviese que ver con el reclamo de los trabajadores.

Les docentes conocemos bien la realidad de les chiques y sus familias, y luchamos unidos y acompañamos los reclamos por trabajo genuino.

En este emotivo encuentro, pudimos hacerles llegar directamente a las familias nuestro mensaje de lucha, porque sabemos perfectamente que les chiques llegan a las escuelas con hambre, y no hay nada más desgarrador para un docente que el hambre de sus alumnes. Porque somos testigos de que las raciones de comida que manda el gobierno no alcanzan, que es comida de pésima calidad y poca. Quisiéramos ver a los funcionarios comiendo la comida que mandan a las escuelas.

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Empiezan las épocas de frío y muchos de nuestros chiques faltan porque no tienen abrigo para pasar el frío de las aulas, ni zapatillas que les abrigue los piecitos. Porque las familias de nuestros chiques no tienen trabajos, y quienes los tienen son explotados y no llegan ni con suerte a cubrir la comida del mes. Es el Estado quien vulnera, una y otra vez, los derechos de nuestros alumnes y sus familias.

Porque son los distintos defensores del capitalismo quienes generan pobreza y hambre, quienes dicen que les docentes hacemos paros porque no queremos enseñar, los mismos que dicen que las familias desocupadas no quieren trabajar y viven de subsidios a costa del Estado. A costa del Estado, y de nuestra pobreza viven ellos, que ganan fortunas, que duermen calentitos, que comen todos los días comidas lujosas y que no hacen más que generar pobreza, desempleo, y desfinancian la educación y la salud pública.
Nuestro mensaje a las familias es claro y contundente, acompañamos la lucha y peleamos juntos por alimentación de calidad para nuestros chiques, por trabajo genuino, por la reducción de la jornada laboral a 6 hs, para repartir las horas de trabajo y trabajar menos y trabajar todes con un salario igual a la canasta familiar, por presupuesto para educación y que el dinero no se lo lleve el FMI.

Somos millones, y tenemos que estar unidos, la fuerza en unidad no tiene rival que se le anime. Es necesario unir nuestras demandas y organizarnos en asambleas. Les docentes nos sentimos orgullosos de encontrarnos juntos, luchando en las calles.

Las familias abrazaron nuestro apoyo y la devolución fue aún más entrañable. Nos hicieron saber que se solidarizaban y repudiaban la represión que habíamos sufrido en momentos previos. Que se sentían orgullosos, pero sobre todo tranquilos de saber que sus hijes estaban siendo educados por docentes que luchan en las calles junto a las familias, que somos ejemplo para sus hijes, que nuestro apoyo no los hace sentir invisibilizados, que brinda esperanza y fuerza, porque el hecho de que otros sectores se unan a la lucha de los desocupados, significa que esta fuerza puede crecer y ser imparable. Y sobre todas las cosas abrazar a la unidad convocando a asambleas barriales entre docentes y familias, y abriendo estas asambleas a todos los sectores de trabajadores. Somos les docentes quienes tenemos la posibilidad de comunicar y entablar lazos entre los diferentes sectores.

Al día siguiente, mientras íbamos llegando a la escuela, las familias se acercaban a agradecer nuestro apoyo, y nos pedían por mantener la unidad. Ya en las aulas, los abrazos de amor fueron más fuertes que los de costumbre, porque nuestros chiques nos abrazaron conmovidos y emocionados, porque sus profes no los van a dejar solos, y van a pelear con sus familias codo a codo por un futuro mejor para todes.




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