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Red Internacional

Mucho se habla de reforma laboral. En todo el mundo están discutiendo cambios en la forma de contratar y en las condiciones de trabajo, ¿que significa flexibilizar el trabajo?

Claudia Ferri@clau.ferriok

Jueves 21 de octubre | Edición del día
WIKILID: ¿Qué significa y cómo funciona la FLEXIBILIDAD LABORAL? - YouTube

Empresarios, funcionarios de gobierno, candidatos políticos y periodistas. Todos repiten los supuestos beneficios y grandes posibilidades que traerían una reforma laboral. Dice que crearía más empleo, que activaría la economía y traería inversiones de afuera. También da más libertades a los trabajadores para decidir cuántas horas trabajar.

Pero nadie dice lo que es central, clave, sobre estos proyectos: volver más flexible el trabajo ¿qué significa esto?, lo que se conoce como flexibilización laboral.

Es mover, adaptar, flexibilizar la reglamentación del trabajo, recortando derechos laborales que no fueron nada faciles conseguir. Es una de las formas que tiene la precarizacion laboral, que en breves palabras, es esto de empeorar las condiciones en las que se trabaja.

La reforma, el cambio que se quiere hacer, es en la relación empresarios/trabajadores. Esto se ve en cuestiones muy concretas en las que todas salen perdiendo quienes trabajan.

¿Ejemplos? ser contratado o contratada para una tarea y que se vayan sumando otras no establecidas previamente. Trabajar en un turno, y terminar haciéndolo en horarios rotativos. Trabajar más horas de las que se establece por convenio.

Cambios en la forma de pagar los sueldos. Vacaciones, obra social, aguinaldo, el pago de horas extras, el derecho a sindicalizarse son algunos de los derechos conquistados que también se fueron atacando.

Podríamos decir que la flexibilizacion laboral surgió con el Neoliberalismo(porque es una de las medidas que este toma) en la década de los 80, y se extendió en los años 90. Los promotores fueron Tatcher en Gran Bretaña y el presidente Ronald Reagan en Estados Unidos. Y en el caso de Latinoamericana, fueron dictaduras sangrientas que empezaron en la década de los 70, las que generaron las condiciones para atacar las condiciones laborales.

La flexibilización laboral puede avanzar de distinas formas.

Puede ser en forma rápida, brutal, como pasó en los años 90 en Argentina con una reforma laboral que cambió las formas de contratación. Pasaron de ser permanentes a ser temporales, de tres meses; y también limitó el derecho a huelga.

Hoy en día uno de los argumentos que mas repiten los promotores de la flexibilización, es que con ella se combatiría lo que suele llamarse el trabajo “en negro”, que es cuando el empleador no registra legalmente a sus empleados. Muy llamativo, porque justamente éste creció como nunca antes cuando estás reformas se aplicaron. Menem hizo que ese índice llegue al 33% en Argentina. Ahora, no tan llamativo es que algunos de estos promotores de la flexibilización, como Javier Milei, opinen que el gobierno menemista -y peronista- haya sido el mejor de la historia argentina.

Actualmente el porcentaje de tabajadores no registrados se sostiene- 30 años después- creándose un universo de empleados con distintos niveles de derechos acumulados que va de trabajadores en blanco, en negro, subcontratados, tercerizados, entre muchas otas fragmentaciones.

Pero también la flexibilización puede avanzar, un poco más desapercibida. De a pasitos. Cambios por sector de producción, arreglos directamente por empresa, algún negocio o acuerdo con las dirigencias sindicales. A esto también hay que prestarle mucha atención porque de a poco se buscan generar las condiciones para ataques más duros.

La historia demostró que estas reformas laborales no generan más empleo ni mejoran absolutamente nada para la clase trabajadora.

Quiénes defienden la flexibilizacion, y las reformas laborales, dicen que da más libertades, más posibilidades, más ganancias y esto es cierto. Pero los beneficios son exclusivos para los empresarios que tendrían mucha más libertad para contratar y despedir. Que podrían aumentar los ritmos de producción pagando menos; mientras que el otro sector, los empleados, ven afectados sus salarios y pierden horas de tiempo libre. Además de vivir en la incertidumbre y con la preocupación de que puedan despedirlos cuando quieran sin pagar ningún costo.

Pero la flexibilización no es que sólo avanza en sectores privados y los estatales gozan de derechos plenos. El estado empeoró muchisimo las condiciones de trabajo y los contratos de sus empleados. Hay miles de monotributistas y contratados temporalmente en dependencias estatales sin derecho a indemnización, aguinaldo ni vacaciones pagas desde hace años. Incluso hay muchos estatales que cobran hasta un 30 o 40% de su sueldo en negro.

Todo esto explica por qué sólo los empresarios piden la flexibilizacion laboral, y los estados la dejan pasar aunque armen un discurso contrario. No hay casos de marchas, movilizaciones ni convocatorias obreras que impulsen o exijan flexibilizar.

Por eso la lucha contra la implementación de la flexibilización laboral es para recuperar o sostener todos esos derechos y porque cuanto más se ataca el trabajo en blanco, peor la pasan quienes estan en negro o no registrados. También es muy importante para unir de alguna forma a la clase trabajadora tan dividida en estos años y para limitar las posibilidades de los ricos y empresarios de despedir y bajar salarios sin que paguen ningún costo.




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