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Red Internacional

Crisis con rostro de mujer.Por pandemia y desempleo, aumentan mujeres en condición de prostitución

Tiempo estimado 4:41 min


La pandemia ha tenido un fuerte impacto en las condiciones de vida y trabajo de miles de mujeres, quienes son las más afectadas por el desempleo y la precarización. Muchas más son forzadas a recurrir a la prostitución y trabajo sexual como medio para solventar sus necesidades básicas.

Lunes 6 de septiembre de 2021 | Edición del día

Según el secretario de la ONU, Antonio Guterres, en 2019 las mujeres representaron más del 80% de los despidos colectivos en América Latina y el Caribe. Para el caso de México, la CEPAL afirma que los principales sectores económicos afectados por la pandemia han sido: el turismo, la industria manufacturera, el trabajo doméstico remunerado y el comercio, así como servicios educativos y labores de cuidados de la salud, donde las mujeres representamos un sector cada vez más importante dentro de la fuerza de trabajo.

El INEGI informó que 7 de cada 10 empleos perdidos durante la pandemia en el primer trimestre de 2020, correspondieron a mujeres, es decir, más de 1.5 millones. En este año la tasa de desempleo entre mujeres aumentó hasta el 15%, mientras que para los hombres fue del 13%. Al respecto el Instituto Mexicano para la Competitividad afirma que: la tasa de participación económica de las mujeres en 2020 retrocedió a los datos de hace 15 años.

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Pandemia y trabajo sexual

Según la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez” A.C., para el segundo semestre de 2020 habían más de 15 mil mujeres cis y transgénero ejerciendo el trabajos sexual en el centro de la Ciudad de México, y de ellas, el 40% lo hacía por primera vez. Con la pandemia y crisis económica, sus ingresos se redujeron en 95% en las adultas y 80% para las jóvenes, mientras que el número de trabajadoras sexuales en la vía pública se duplicó, según esta misma Asociación Civil.

El aumento del desempleo durante la pandemia -avalado por gobiernos, empresarios y charros sindicales-, es una de las principales razones por las que miles de mujeres recurrieron al trabajo sexual, como último recurso para solventar sus necesidades básicas y las de sus familias, pues más del 80% de ellas son jefas de familia.

A esto se suman altos riesgos para su salud, pues no solo están expuestas a la Covid-19, también al VIH y otras infecciones, mientras que muchas de ellas viven en situación de calle y/o padecen diabetes o cáncer, según indica el Observatorio de Género y Covid-19 en México.

A pesar de esta grave situación las acciones de Claudia Sheinbaum en la capital del país, se han limitado a la entrega de 300 despensas para trabajadoras sexuales y 400 tarjetas de “trabajadoras no asalariadas”, a quienes de manera muy reducida se les entregaron dichos apoyos, mientras que otras 300 solicitudes están pendientes de solución.

Por su parte, AMLO y las funcionarias “feministas” de la 4T han autorizado más de 50 mil millones de pesos extras para la Guardia Nacional, pero no hay un peso destinado al aumento de emergencia para programas y políticas públicas que garanticen; más refugios, seguros, transitorios y suficientes para personas víctimas de violencia, mucho menos para aquellas que se ven orilladas a la prostitución y se encuentran en el desempleo.

Patriarcado y Capital, alianza criminal

A los empresarios, sus gobiernos y burócratas sindicales, poco o nada les interesa nuestra vida y salud. Para acabar con la aberrante situación de desempleo y precarización que orilla y en muchos casos, obliga a miles de mujeres y disidencias al trabajo sexual, es necesario cuestionar las raíces del Estado que produce y reproduce las condiciones materiales y sociales para continuar explotando y oprimiendo a millones en todo el planeta. Así lo afirma la historiadora y especialista en estudios sobre género y clase Cynthia Lub, desde una perspectiva anticapitalista:

“Sin explotación no hay prostitución. Sin capitalismo no hay mercancías sexuales”

La constante en la historia del Capitalismo y el Patriarcado es que, en contextos de crisis, las primeras y más afectadas somos siempre las mujeres de las clases oprimidas y explotadas, mientras que un puñado de parásitos capitalistas, continúan enriqueciéndose de la cosificación y mercantilización de nuestros cuerpos, así como del trabajo pago y no pago de mujeres y disidencias de la clase trabajadora.

Urge entonces la organización independiente, anticapitalista, y junto a nuestros compañeros de clase, para conquistar condiciones de vida y trabajo dignas durante y después de la pandemia, pues nuestras vidas, y entre ellas, las vidas de las trabajadoras sexuales, valen mucho más que las ganancias de los capitalistas.

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